null Entre los 11 y los 13 años puede aumentar más de un 26% el riesgo de sufrir dependencia de móviles y redes sociales

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Entre los 11 y los 13 años puede aumentar más de un 26% el riesgo de sufrir dependencia de móviles y redes sociales

PSN celebra en Sevilla la jornada ‘Conectados y ¿protegidos? Defiende a tus hijos de los riesgos de las redes’

  • Un estudio entre 2.400 menores de institutos públicos, privados y concertados de Sevilla desvela que el riesgo crece cerca de un 30% respecto de otras etapas de la adolescencia
  • Samuel Crespo, inspector de Educación: “Es crucial la concienciación y formación de las familias, la coordinación con el centro educativo y una adecuada formación docente”
  • Teresa Vidal, fiscal de Menores: “Ante casos de acoso, lo mejor es tratar de resolver a través del centro educativo, no acudir directamente al Juzgado como primera opción”

 

 

Los riesgos a los que se enfrentan los menores de edad, fruto del acceso universal a la tecnología y a la conectividad que ésta implica, están hoy más presentes que nunca. Conscientes de la importancia de esta situación y de la necesidad de conocer, prever y saber cómo actuar ante la problemática que puede generar, el Grupo Previsión Sanitaria Nacional ha celebrado en su sede en Sevilla la jornada Conectados y ¿protegidos? Defiende a tus hijos de los riesgos de las redes, con la participación de expertos de primer nivel. El acto ha estado presidido por Manuel Pérez, consejero del Grupo Previsión Sanitaria Nacional, y ha contado con la participación de Miguel Ángel Araúz, delegado territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional y de Universidad, Investigación e Innovación en Sevilla, que ha subrayado cómo la tecnología se ha apropiado de todo y tiene una presencia absoluta, y ese cambio está marcando por el móvil. El avance que supone es brutal pero también implica determinados riesgos y retos, y, en este sentido, ha subrayado que Andalucía ha sido una de las primeras autonomías que ha regulado su uso en los centros escolares, y ha realizado una apuesta por la formación a docentes y a padres como una necesidad irrenunciable en la actualidad.  

 

Entre los expertos que han participado, Samuel Crespo, inspector de Educación en Sevilla, ha presentado las principales conclusiones de un estudio en el que se analiza el comportamiento de 2.400 alumnos de centros públicos, privados y concertados de Sevilla y qué variables ayudan a prever futuros compartimientos desajustados en menores en relación con el uso de redes sociales, como situaciones de dependencia, violencia, ciberacoso y rechazo sufrido en estas redes. En este sentido, Crespo ha resumido las principales variables que ayudan a anticipar comportamientos desajustados del adolescente en sus diferentes entornos:

 

  • Desde el propio entorno del adolescente en su fase temprana (10-12 años), informar de una escasa autoestima académica y familiar, una elevada soledad emocional, así como una elevada alexitimia (incapacidad para describir las emociones o los sentimientos propios).
  • En el entorno familiar, actúa también como posible variable, una elevada comunicación ofensiva con sus progenitores y un estilo altamente coercitivo e impositivo en la fase temprana adolescente y anterior a esta.
  • Con relación al entorno escolar, una baja implicación o una percepción negativa por parte de sus docentes y/o compañeros también eleva esta probabilidad.
  • En cuanto a su propio entorno social, una baja reputación social percibida puede anticipar comportamientos desajustados.

 


Asimismo, según dicho estudio, la franja entre los 11 y los 13 años se muestra como crítica, pues cuando se dan las variables negativas antes descritas, puede incrementarse hasta un 26,5 % la probabilidad de acabar sufriendo dependencia de redes sociales en fases posteriores.

 

En sentido opuesto, desde el entorno educativo las variables que más ayudan a alejar estas situaciones son la ayuda percibida del profesor junto con una buena sensación de pertenencia al aula o centro. Desde el ámbito familiar, mostrar un ejemplo de uso coherente por parte de los progenitores, practicar una comunicación positiva y abierta, un acompañamiento basado en una confianza y autonomía progresivas, así como ciertas pautas desde la adolescencia temprana rebajan significativamente la probabilidad de acabar sufriendo situaciones problemáticas en las redes sociales.

 

Otra de las conclusiones del estudio refleja las diferentes funciones o impactos que las redes sociales pueden ocasionar en los adolescentes en virtud de sus variables propias, familiares, escolares o sociales. En función de estas circunstancias, las redes pueden actuar como un potenciador de hábitos ya consolidados, como mero reproductor, como un medio penalizador pero también como elemento alternativo para tratar de compensar cierta reputación social deficitaria en casos puntuales.

 

De esta manera, Crespo ha defendido que, en ciertos casos y bien empleadas, estas redes pueden mostrar también un impacto positivo para mejorar las habilidades en entornos físicos y el propio círculo social en el caso de adolescentes con un buen autoconcepto y autoestima familiar.

 

Finalmente, Samuel Crespo enfatiza la idoneidad de una mayor concienciación y formación temprana a las familias en este sentido, así como la necesidad de una mayor formación docente en la implicación de las variables expuestas. De igual modo, ha subrayado “la importancia de la coordinación de acciones desde diferentes ámbitos, como por ejemplo desde los medios de comunicación con más campañas de sensibilización sobre el correcto uso pantallas en el entorno familiar, así como desde el ámbito estatal con la gestión de un grupo de experto multidisciplinar para sintetizar investigaciones que marquen una hoja de ruta de decisiones que afronten una problemática que nos compete a todos”.

 

Por su parte Teresa Vidal, fiscal de Menores en Sevilla, se ha mostrado preocupada por el incesante incremento de casos de bullying, ciberacoso, contra la libertad sexual… en menores. La fiscal ha hecho hincapié en la reacción de las familias cuando se da un caso de acoso, tanto de los padres de la víctima, que en muchos casos victimizan aún más, como de los del agresor, que generalmente se muestran completamente ajenos a que su hijo/a pueda haber hecho algo así, llegando a negar la realidad.

 

Vidal ha reclamado un papel más relevante de los centros educativos porque, aunque existen protocolos comunes para este tipo de casos, hay diferencias muy notables respecto a cómo se abordan según el centro. A este respecto, Vidal cree que el primer paso cuando se da una situación de este tipo es canalizarlo a través del centro educativo como vía prioritaria para evitar daños mayores a través de una denuncia directa en el juzgado, una práctica que lamentablemente se convierte en la más habitual.

 

Desde su experiencia de más de 20 años trabajando como fiscal de menores, pone el foco en la necesidad de reforzar el vínculo de los menores con su entorno familiar desde una perspectiva de confianza y referencia, no como amigos de sus hijos. Igualmente ha denunciado la proliferación de relaciones de pareja cada día más tóxicas entre menores, en las que el control absoluto del otro juega un papel fundamental y en ello la tecnología cobra cada día más peso.       

 

Finalmente, Salvador Serrano, responsable del Área de Protección de datos de Sercon, la consultora de servicios profesionales del Grupo PSN, ha sumado algunos datos del Estudio sobre el impacto de la tecnología en la adolescencia, elaborado por Unicef para la reflexión. Entre los más destacados, los tiempos de visualización de pantallas de los adolescentes, que superan las 5 horas diarias en un 31,6% de los casos, un porcentaje que durante el fin de semana se eleva hasta el 49,6%. Por otro lado, la edad de acceso al teléfono móvil no alcanza siquiera los 11 años (mientras la normativa española marca los 14 años como edad mínima, llegando la europea a los 16), Más del 83% de estos menores tiene perfil en al menos tres redes sociales, y más del 61% cuenta con más de un perfil en una única red.

 

Serrano ha puesto el foco en la importancia del papel que tiene el entorno familiar en el buen uso que los niños hacen de la tecnología y el impacto futuro que eso tendrá, y lo ha hecho con una recomendación muy gráfica: “Que los menores se aburran es la mejor señal para saber que estamos dando una buena educación a nuestros hijos porque el aburrimiento es la mejor palanca para la imaginación y la creatividad de los menores”.

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